Adolescentes

“Estoy harto/a de que se metan en mi vida”, “No me gusta mi cuerpo”,
“Soy un incomprendido/a”, “No se lo cuento a mis padres, ni me van a escuchar”,
“No sé que elegir, no sé que es mejor”, “Quiero ser yo mismo/a”…

La adolescencia es probablemente una de las etapas más difíciles en la vida de las personas:

  • A un proceso de profunda transformación interna (física, psicológica y socioemocional) se unen una serie de demandas externas a las que hacer frente tanto en lo afectivo/social como en los ámbitos familiar y educativo/profesional.
  • Son momentos de tomar decisiones importantes en lo amoroso, en lo vocacional… vividas a veces con altos niveles de exigencia, coincidiendo con un proceso en que los adolescentes se sienten especialmente inseguros y vulnerables, aunque a veces parezca lo contrario.

Todo ello conlleva en muchos casos, niveles importantes de angustia para l@s chic@s y para sus familias, no siempre visibles ni suficientemente valorados, constituyendo, en muchos casos, momento de verdadero riesgo para el equilibrio emocional de todos.

Pueden producirse entonces situaciones difíciles vinculadas a desórdenes en la alimentación, en lo académico, en relación a sustancias tóxicas, a violencia en la familia o en la calle, a la toma de decisiones en lo vocacional, etc.

Sabemos que no hacemos las cosas mal intencionadamente (salvo en un contexto antinatural de malestar y provocación) y que muchas de estas situaciones que parecen provocar los adolescentes son, aunque no lo parezca, intentos de resolver un problema, de “anestesiar” la ansiedad, de afirmarse, de construir su autonomía y encontrar su lugar en un mundo que no siempre se lo pone fácil.

Los padres y educadores nos encontramos generalmente con la dificultad de cómo equilibrar la paciencia, el amor y la firmeza a la hora de poner límites. Dudar es lógico, pero la persistencia en las dudas y los cambios de estrategia frecuentes debilitan y confunden más a todos.

Encontrar la manera de “poner el amor a salvo” limpiando la relación de sentimientos de culpa, de actitudes sobreprotectoras y/o impulsivas es un arte que se puede aprender cada día.

El adolescente necesita experimentar, tantear las fuerzas, descubrirse a sí mismo, equivocarse, sacar provecho de las experiencias, fortalecerse, abrirse a un mundo desconocido, aprender a ser autónomo y a asumir responsabilidades. Es necesario que la familia comprenda las dificultades a las que tiene que hacer frente y la importancia en su desarrollo de la etapa que está viviendo. Los adolescentes necesitan el acompañamiento de su familia y, en muchas ocasiones, de los profesionales en esta etapa de transición para poder desarrollarse sanamente.

  • Fracaso escolar
  • Problemas de alimentación
  • Autoestima
  • Impulsividad-Agresividad
  • Adiccion a las nuevas tecnologías
  • Orientación sexual
  • Problemas de Relación
  • Depresión
  • Timidez
  • Fracaso Escolar
  • Ansiedad
  • Agresividad
  • Acoso