Tristeza y depresión

La depresión consiste en un cambio en el estado de ánimo de manera transitoria o permanente, que va acompañado de una fuerte sensación de tristeza e infelicidad. Produce un gran impacto tanto en quien la padece como en su entorno familiar, de pareja o laboral.

Puede ir acompañada de una gran variedad de síntomas, tales como falta de energía, miedo, sentimientos de culpa, llanto, falta de autoestima, negatividad, etc.

En el tratamiento de la depresión es muy importante ver las causas que la producen, que pueden ser muy variadas, a veces conocidas (ruptura de pareja, muerte de un ser querido, situación de desempleo,…) y en otras existen factores inconscientes, fisiológicos o de otra índole que hay que averiguar.

Existen además depresiones de muchos tipos. Hay quienes arrastran la depresión durante toda la vida y la convierten en una característica adicional de su personalidad. Nosotros creemos que en la gran mayoría de los casos es algo que se puede superar y quedar atrás en nuestra vida.

Tristeza y depresión en mayores

La depresión en las personas mayores siempre requiere atención especializada, no debe considerarse un trastorno propio de la edad.

Conlleva además de un ánimo triste, alteraciones en la actividad, pérdida de interés por el entorno físico y relacional, falta de ilusión y se acompaña de muchos síntomas físicos, afectando en la vida de la persona mayor y provocando mucho sufrimiento.

En los mayores, es frecuente que la expresión de emociones y sentimientos esté más contenida y no se expresen la tristeza de forma tan clara como en otras edades, mostrándose a veces a través de quejas físicas relacionadas con el cuerpo o la enfermedad; falta de energía, fatiga, dolor, abatimiento…La atención y la concentración suelen encontrarse disminuidas.

Es importante que su entorno preste atención a su aspecto, expresión, cambios en el ritmo del sueño, en el apetito, y a su capacidad o incapacidad para disfrutar de las cosas y de las personas que antes le gustaban. También es importante atender al deterioro funcional, ya que es un factor de riesgo asociado a la depresión y al aislamiento en las personas mayores.