Pérdidas de seres queridos

Perder a un ser querido es una experiencia dura y dolorosa en cualquier momento de la vida. Cuando se es mayor, además, las pérdidas personales son más frecuentes y contínuas que en otras etapas. Se pierden familiares, amigos, vecinos…, con repercusiones tanto a nivel afectivo como emocional; creando vacíos afectivos, rememorando pérdidas anteriores, tomando conciencia de la proximidad de la propia muerte y reduciendo su círculo de relaciones sociales. Modifica, en muchas ocasiones, su modo de vida: aprender a vivir solo, trasladarse a vivir a una residencia…, cambios radicales en un momento de la vida en que se dispone de menos fuerzas y energía.

Por otro lado, suele ser difícil para ellos encontrar un lugar en el que poder hablar de los sentimientos que generan estas experiencias. Aunque exista apoyo familiar, a veces callan por temor a entristecer a los familiares, por no querer ser una carga, por creer que no tienen derecho, por culpabilidad…

Sin embargo, es importante sentirse acompañado en estas experiencias y poder expresar sus sentimientos, necesidades e inquietudes.
Son situaciones difíciles y en muchas ocasiones, es necesario el acompañamiento y apoyo psicológico para ayudar a afrontar las pérdidas y tratar de superarlas.