El sueño y sus efectos terapéuticos

Terapias sueño

El sueño es necesario para nuestra supervivencia ya que necesitamos ciclos de descanso alternos con la actividad. Pero también lo es para gozar de bienestar emocional: la falta de sueño altera nuestro estado de ánimo y como todos sabemos, un buen descanso puede  mejorar notablemente nuestro humor y nuestra lucidez.

Actualmente, debido en parte al ritmo de vida en nuestra cultura, el insomnio es uno de los principales problemas sanitarios que afecta a la población. El consumo de medicamentos para atajarlo crece cada día y sin embargo, no parece que tengamos conciencia clara de cuál es su importancia para nuestra salud física y mental.

Nos proponemos en estas páginas destacar algunos aspectos que nos permitan reconocer la importancia y las múltiples posibilidades que abre en nuestra vida el sueño profundo.

Se trata de un conocimiento reconocido desde la antigüedad y recogido en la sabiduría popular:

En un plano más físico sabemos que las cenas copiosas causan insomnio (tanto en el inicio del sueño, como cuando nos despertamos horas después de habernos dormido) y enfermedades a largo plazo. De ahí el refrán “De grandes cenas están las tumbas llenas”.

La explicación está en que el hígado, que necesita el descanso para su regeneración celular, se ve profundamente alterado si no lo consigue, cosa que ocurre si tiene que  continuar trabajando en procesos digestivos. Prometeo fue condenado a que de día, un águila se comía su hígado, que, x la noche, volvía a crecer. Hace 2500 años, probablemente los griegos conocían ente propiedad de nuestro órgano vital.

A un nivel más neurofisiológico desde antiguo también es sabido que los niños crecen después de unos días de estar en la cama (debido a resfriados o a causas desconocidas que se acompañan con décimas de fiebre). Las hormonas del crecimiento se liberan principalmente en las fases de sueño profundo (REM).

En cuanto al funcionamiento del cerebro, desde hace tiempo, la necesidad del sueño profundo para el descanso y “reparación” de las neuronas, de ahí su importancia para asentar procesos de aprendizaje y memoria.  De hecho en los años 80 se pusieron de moda programas de aprendizaje que se aplicaban durante el sueño. Se desecharon justamente  por interferir en procesos naturales de regeneración que se producían en  distintas áreas del cerebro durante el descanso.

Históricamente la psiquiatría ha utilizado las curas de sueño para tratar problemas de intoxicación por  drogas, depresión, estrés, etc. Más recientemente, distintas universidades en EEUU están retomando las curas de sueño que eran tan comunes en la psiquiatría para estos mismos desórdenes probando otras aplicaciones terapéuticas con excelentes resultados  por ejemplo, para “borrar” de la memoria emocional experiencias traumáticas, permitiendo el descanso del sistema nervioso autónomo.

En un nivel más sutil, en la mitología griega, Morfeo, hijo del Sueño (Hipno) y de la Noche (Nix), se presenta a las personas dormidas por la noche para transmitirles los mensajes de los dioses, velando para que el soñador no sea despertado. Por ello fue castigado por Zeus: por revelar secretos divinos a los mortales.

Y en esta misma línea más sutil y, no por ello menos científica, Garnier-Malet  publica en la Academia de las Ciencias de París, entre 1988 y 2006 sus asombrosos descubrimientos en relación  al intercambio de información  que se produce en fases profundas del sueño.

Lo que viene a decir Garnier-Malet en su tesis sobre “El Desdoblamiento del Tiempo”  es que tenemos otro yo (le llama “El Doble”) que vive en otro Espacio-Tiempo distinto al nuestro y abarca pasado y futuro, por lo que su acceso a la información es prácticamente ilimitado. Generalmente  no tenemos conciencia de él, pero hay  puntos de encuentro entre ambos en los que podemos intercambiar información. Uno privilegiado es el sueño profundo, también podemos recibir información de nuestro doble en forma de intuiciones durante el día.

El autor explica de una forma, a veces muy compleja, algo que, en una de sus aplicaciones prácticas  entronca con  un saber, también antiguo (desde la mitología griega)  y popular (transmitido por nuestra abuelas) y es aquello de consultar con la almohada.

Se trata de un “método para tomar decisiones”  cuyas instrucciones más precisas serían algo así como:

  1. Al acostarse, formular con claridad las dudas, problemas.  experimentados a lo largo del día y sobre los que queremos mayor claridad. Estamos informando  a nuestro doble para que pueda buscar información al respecto.
  2. A continuación desconectamos de cualquier preocupación, siendo muy importante entrar en un sueño tranquilo. Muchos testimonios apuntan a la importancia de este aspecto: que  el grado de tranquilidad o intranquilidad con que entramos en el sueño (tanto en el caso del sueño natural, como de un sueño inducido de forma narcótica, por ejemplo en una anestesia) se corresponde directamente con nuestro estado de ánimo al despertar.
  3. Durante el sueño profundo, según el autor, el doble nos facilita información sobre los asuntos consultados.
  4. Durante el día, estas informaciones reaparecen en forma de intuiciones, de datos que nos trae las experiencias durante la  vigilia.

Este resumen muy simple, se puede ampliar el los trabajos del autor, encontrando la fundamentación en la que él apoya su tesis.

Nos ha parecido útil  escribir esta reseña debido a varias razones:

  • Nuestro interés en la salud de la población en un sentido amplio: en sus aspectos físico, mental y espiritual.
  • Nuestra apuesta por métodos naturales y accesibles a todos que mejoren nuestra calidad de vida y nuestra autonomía, minimizando dependencias de sustancias y de expertos.
  • La alegría que nos produce la coincidencia entre “conocimientos científicos”  recientemente demostrados  y la sabiduría popular recogida por transmisión oral desde nuestros antepasados, los griegos en la cultura mediterránea, hasta la actualidad, pasando por nuestras abuelas. Por oposición, hubo un tiempo en que parecía que cualquier  llamado “descubrimiento científico” venía a demostrar que toda cultura popular era incierta o absurda. Vamos: que la sabiduría no es patrimonio exclusivo del discurso universitario, ni mucho menos.
  • Nuestro deseo de que en nuestros hospitales se respete el sueño de los pacientes, dándole prioridad al descanso  por encima de protocolos supuestamente científicos o simplemente organizativos/obsesivos que interrumpen continuamente los procesos de curación.

Para saber más sobre los efectos terapéuticos del sueño: