Miedo a los perros

La cinofobia o miedo a los perros está muy extendida pero se habla poco de ella. Los que la padecen tan solo intentan evitar el compartir su espacio con los perros.

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Y en consecuencia, su vida se ve limitada, dependiendo del grado. Muchos no pueden acudir a casas en las que haya perros, ni pasear por parques, ni caminar por lugares en los que los dueños dejan sueltas a las mascotas. Y les afecta en un sinfín de situaciones, a la hora de buscar un hogar, de entrar en un ascensor, de pasear por la naturaleza, de poder llevar la vida que les gustaría.

Se sienten incomprendidos, raros,  lo que hace que la fobia se haga más compleja.  Comentarios como “no te preocupes que no hace nada” a ellos no les sirven, y los de otras personas como “parece mentira que a estas alturas todavía haya gente que tenga miedo a los perros”  son muy perjudiciales.

¡Ya les gustaría no tenerlo!

Esta fobia suele generalizarse a otro tipo de animales, pero es menos problemática porque pueden rehuirles con más facilidad. Y a la vez, nuestra sociedad tiende a integrarles y hacerles partícipes de la vida pública. Por ejemplo, en Barcelona ya pueden viajar en el metro.

Este miedo tiene su origen en experiencias vividas con anterioridad, muchas de ellas en la infancia. A veces va asociado a recuerdos o experiencias traumáticas en las que ellos intervinieron, pero en otras ocasiones no. Muchos tenían un familiar mayor que les advertían de la peligrosidad de los perros y eso generó en ellos un temor indescriptible. “niño, ven que te va a morder ese perro”

En otras ocasiones, la simultaneidad en el tiempo de acontecimientos traumáticos y la aparición de la mascota produjeron un desplazamiento en el que lo único que quedó fue un miedo incontrolable. Estas coincidencias aparecen después en terapia.

El tratamiento consiste en la integración de distintos recursos terapéuticos dentro y fuera de la consulta. La desensibilización sistematica es también una técnica eficaz siempre que se vaya realizando de una forma muy cuidadosa.

Y cuando se avanza, es conveniente que no transcurra mucho tiempo hasta la próxima sesión. Y si se trabaja prolongadamente, los efectos serán mucho más satisfactorios.

El temor a los perros a veces se acompaña de otro tipo de fobias, como vértigo, la obsesión por la limpieza, introversión y otras dificultades que nos impiden vivir la vida de forma placentera.

Por ello, dejar atrás este miedo es un gran paso personal. Si quieres, nos ponemos con ello.